Lunes, 05 Noviembre 2012

Flipando en verde

En Parada y Fonda, Andrés, el personaje principal de la novela, durante su paseo iniciático por Les Halles, el vientre de París, queda fascinado por una verdura que desconocía, que en Francia llaman lechuga romanesco y en España simplemente “romanescu”. Tan fascinado queda que mete un trozo en una lata para enseñárselo luego a su tío Julien, un expertísimo gastrónomo, que ya andaba mosqueado con el asunto.

La fascinación se produce porque esta verdura posee una estructura básica muy peculiar que se repite a diversas escalas. En realidad es quizá el ejemplo natural más llamativo de lo que mucho más tarde, en 1975, el matemático judío-polaco Benoît Mandelbrot, bautizó como objetos fractales, es decir objetos geométricos caracterizados porque son demasiado complejos para poderlos definir en términos matemáticos tradicionales y porque son autosimilares, es decir que su forma está hecha de copias más pequeñas de la misma figura.

romanescu fractales parada y fondaEn los artículos que Wikipedia dedica a Mandelbrot (http://es.wikipedia.org/wiki/Benoît_Mandelbrot) y a los fractales (http://es.wikipedia.org/wiki/Fractal) pueden verse imágenes del curioso y hermosísimo desarrollo del denominado Conjunto de Mandelbrot.

Hay que anotar que, además, durante su paseo por Les Halles Andrés va aspirando el aroma de una ramita de hierbabuena que posee un efecto flipante, suave pero nada desdeñable, que sin duda le ayuda a percibir el maravilloso auto-diseño de la romanescu.

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