Lunes, 22 Octubre 2012

Erik Satie, inventor de la musica ambiental

Erik Satie —compositor francés conocido sobre todo por dos magistrales colecciones de música para piano, las Gymnopedies y las Gnosiennes—, es considerado el “inventor” de la música ambiental, a la que denominaba música de mobiliario. Era en el París bohemio de finales del XIX, cuando se ganaba la vida tocando el piano en Le chat noir, un cabaret cercano a Montmartre, o en restaurantes frecuentados por la bohemia, como Chez Julien, donde se desarrolla parte de la acción de Parada y fonda

Le Chat Noir Parada y fonda

 

Se trataba, según Satie, de música para tocar en locales donde la gente acudía no para escuchar música sino para cenar o tomar unas copas en grata compañía, de manera que, sin distraer su atención, fuera un apoyo a lo que estaban haciendo. El efecto principal debía ser como el de un buen vino: sentirse uno a gusto y animado a charlar distendidamente con los acompañantes, aislado de las otras mesas por una invisible y grácil barrera de sonido. El mayor éxito era cuando el intérprete terminaba de tocar y se alejaba del piano sin que nadie lo advirtiera.

Hacia 1890, Satie tuvo un romance turbulento con Suzanne Valadon, que, además de ser una gran pintora impresionista, fue la modelo más hermosa y sensual del París de la época, amante de grandes pintores que por ella perdieron la cabeza como Renoir, Puvis de Chavannes, Toulouse-Lautrec o el catalán Miquel Utrillo, padre putativo de su hijo Maurice, el gran pintor de Montmartre.

El romance duró unos meses, el tiempo que le tomó a Suzanne pintar su retrato. 

 

Suzanne Valadon Parada y Fonda Erik Satie Parada y Fonda

 

Luego ella, como le había advertido desde el principio, salió sin más de su vida, dejándole hecho polvo. Por entonces Satie compuso una obra de título cristalino —Vexations, Vejaciones— que, según se cuenta en Parada y fonda, llegó a interpretar en forma abreviada al comienzo de sus intervenciones, pero cuya existencia cayó luego en el olvido hasta que John Cage la sacó a la luz en 1949. El manuscrito de la composición lleva una anotación que dice: “A fin de tocar el tema 840 veces seguidas es conveniente prepararse de antemano, en el más profundo de los silencios, mediante serios ejercicios de inmovilización”. Se supone que para serenar los recuerdos.

 

Para escuchar Vexations:

En cuanto a la Primera de las Gnosiennes, me resulta muy sugestivo el siguiente montaje:

 

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